Dejar de fumar durante el embarazo

Fumar es uno de los principales factores de riesgo de varias enfermedades crónicas. Por ejemplo, el cáncer (que también impide que el cuerpo lo combata) y las enfermedades pulmonares y cardiovasculares. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera este hábito como una epidemia y una de las mayores amenazas para la salud pública. Mata a más de 8 millones de personas cada año. De ellos, más de 7 millones son consumidores directos y alrededor de 1,2 millones son no fumadores expuestos al humo de segunda mano.

El hecho de estar embarazada no inhibe las consecuencias negativas del tabaquismo. Según los expertos, cuando una mujer embarazada fuma, el monóxido de carbono y la nicotina del humo del tabaco pueden interferir con el suministro de oxígeno al feto. Además, la nicotina atraviesa fácilmente la placenta y sus concentraciones en el feto pueden ser hasta un 15% más altas que los niveles maternos.

Por lo tanto, fumar durante el embarazo puede provocar una serie de efectos adversos:

  • Aborto: una pérdida inesperada del bebé
  • Embarazo ectópico: cuando el óvulo fecundado se implanta fuera del útero (donde el bebé se desarrolla normalmente). El resultado suele ser un aborto espontáneo.
  • Desprendimiento de la placenta: cuando la placenta (que suministra al bebé oxígeno y nutrientes) se separa demasiado pronto del útero. Esto puede causar una hemorragia en la madre. También puede disminuir o detener el suministro de oxígeno y comida al bebé.
  • Pre-placenta: cuando la placenta cubre el cuello del útero (el extremo inferior y la apertura del útero). Esto puede causar hemorragias graves durante el embarazo y el parto.
  • Pre-eclampsia: cuando la madre sufre de alta presión sanguínea e hinchazón de los pies, piernas y manos. Esto puede tener serias complicaciones tanto para la madre como para el bebé, tales como desprendimiento de placenta y tener un bebé prematuro.
  • Nacimiento prematuro: Cuando el bebé nace demasiado pronto. Los bebés que sobreviven a un nacimiento prematuro pueden tener problemas respiratorios, problemas de digestión y hemorragias cerebrales. A medida que el niño crece, puede experimentar retrasos en el desarrollo.

Fumar durante el embarazo también conlleva el riesgo del síndrome de muerte súbita del bebé. Aún así, uno de cada cinco embarazos en España es fumado.

Ventajas de dejar de fumar

El mejor momento para dejar de fumar es antes de quedar embarazada. Eso no significa que no puedas dejar el hábito más tarde. Durante el embarazo (especialmente en las primeras etapas), puede elegir cualquier momento para dejar de fumar, lo que beneficiará a la salud de su bebé.

Estos son los beneficios de dejar de fumar.

Para el recién nacido:

  • Recibirá más oxígeno, incluso después de haber dado a luz el día anterior.
  • Crecerá mejor.
  • Tendrá menos probabilidades de nacer prematuramente.

Para la madre:

  • Tendrá más energía.
  • Podrá respirar más fácilmente.
  • Tendrá menos probabilidades de tener enfermedades cardíacas, derrames cerebrales, cáncer de pulmón, enfermedades pulmonares u otras enfermedades relacionadas con el tabaco.
  • Cuando el bebé llegue a casa, es igualmente importante mantener el ambiente libre de humo y protegerlo del mismo. De esta manera, será menos probable que sufra de tos, resfriados, bronquitis, neumonía e infecciones de oído, entre otras enfermedades respiratorias. También será menos probable que se convierta en fumador en la edad adulta.

Cómo dejar de fumar

Dejar de fumar puede ser muy difícil, aunque ya conoces los beneficios de eliminar este hábito. Las náuseas impiden que algunas mujeres sigan fumando, pero no todas las mujeres lo hacen.

Aún así, antes de quedar embarazada, puedes comenzar el proceso de eliminación de la nicotina y otras toxinas. De esta manera, la concepción será más fácil. Por supuesto, durante el embarazo, cualquier momento es bueno para dejar de fumar.

A continuación se ofrecen algunos consejos sobre cómo seguir sin fumar durante el embarazo:

  • Recuerda las razones de tu esfuerzo. Identifique las razones por las que deja de fumar (mejorar la salud de su bebé y la suya propia, ahorrar dinero, etc.). Recuerde estas razones a menudo.
  • Crear un plan para dejar de fumar. Hable con su médico o con su centro de salud. Dispone de guías elaboradas por importantes organizaciones como la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) para ayudarle a dejar de fumar.
  • Crear una zona libre de humo. Evite en su casa y su vehículo todo aquello que le recuerde a fumar: paquetes de cigarrillos, encendedores, ceniceros, vaporizadores, cigarrillos electrónicos… También recuerde mantener los espacios de su casa bien ventilados para eliminar el olor a tabaco.
  • Evita los desencadenantes. Puede ser gente, lugares, objetos y circunstancias que le incitan a fumar o que al menos le hacen necesitarlo. Excluya el tabaco de su rutina habitual.
  • Busca apoyo. Dile a los que te rodean (familia y amigos) que estás dejando de fumar. Pídeles que te apoyen y diles cómo quieres que te ayuden durante esas primeras semanas. Por ejemplo, no fumar en su presencia o unirse a su desafío para dejar de fumar.
  • Tómate tus días libres. Haz tus deberes, haz ejercicio regularmente, planifica actividades de ocio. La inactividad a veces lleva a fumar.
  • Libérate del estrés. Haga ejercicios de relajación para mantenerse calmado y alejado del estrés y las ganas de fumar. Y si necesitas algo en la mano o en la boca, haz bocadillos saludables. Evite la cafeína.
  • Mantente alerta y positivo al mismo tiempo. Dejar de fumar lleva tiempo y es un proceso difícil. No te preocupes si alguna vez te caes, siempre puedes volver a empezar. Por supuesto, debes recompensarte cuando puedas ganar pequeñas batallas o decidir que finalmente lo has superado.

Recuerde que es normal sentir síntomas de abstinencia cuando se deja de fumar (los expertos estiman que puede durar entre 4 y 12 semanas). De hecho, alrededor del 85% de las personas que deciden dejarlo lo tienen. Esto explica por qué hay una alta tasa de abandono del tabaco.

Si tiene alguna pregunta o si el proceso le resulta demasiado difícil, consulte a un profesional de la salud. Tener apoyo en estos casos es absolutamente esencial. ¡Adelante!